Las personas llegan a nuestras vidas por una razón, una estación o para toda la vida.
Cuando una persona llega a tu vida por una RAZÓN, es para cumplir con algún deseo o necesidad que tienes o has expresado. Llega para ayudarte a atravesar una dificultad, para ser de guía y soporte, sea físico, mental o espiritual. Pareciera ser alguien que envió Dios...y lo es!!!. Es por esa razón que lo necesitas y llega. Después, sin que nada malo suceda o sin que ocurra ningún inconveniente específico, esta persona hace o dice algo para que la relación no continúe y se rompa. A veces se mueren. A veces se alejan. Y a veces hacen algo para que vos te alejes. Lo que debemos entender es que nuestra necesidad fue satisfecha, nuestro deseo se cumplió, su trabajo esta hecho. La súplica que pediste fue escuchada y cumplida, y ahora es tiempo de seguir adelante.
Cuando una persona llega a nuestra vida por una ESTACIÓN, es para compartir, crecer y aprender. Esa persona puede traernos un período de paz, o simplemente hacernos divertir. Ellos deben enseñarnos algo que nunca hemos aprendido ni hecho. Generalmente brindan un tiempo de gran diversión. ¡¡Créelo!! ¡¡Es verdad!! Pero sólo por una temporada.
Las relaciones de POR VIDA son aquellas que son imprescindibles en tu vida. Esas que te enseñan cosas para crecer con una sólida base emocional.
Debes aprender a reconocer que clase de personas son las que se te cruzan en el camino y entonces sabrás que hacer con cada persona.

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